3 formas de controlar tus gastos 👌

Cuando pensamos en nuestros gastos, solemos hacerlo a gran escala o mensualmente, pero no nos paramos a pensar en los pequeños gastos que hacemos en el día a día o de forma habitual, y que puede que nos hagan ahorrar un dineral a corto y largo plazo. Una de las frases más oídas es: “Con mi sueldo, no ahorro nada”. ¿Y si cambiamos el chip y empezamos a controlar en qué gastamos ese dinero?

Si ganas menos, no tienes por qué ahorrar en la misma proporción, porque hay gente que gana una pasta, literal, pero a raíz de eso tiene muchísimos más gastos y al final acaba ahorrando nada y menos. Lo que hay que hacer es gastar con cabeza. Habrá meses en los que ahorremos más y habrá otros que menos, pero lo importante es saber y ser conscientes de los gastos que son necesarios y los que no.

Es normal que no sepas por donde empezar, que te parezca un mundo, incluso que te dé pereza. Pero, la única manera de empezar a controlar los gastos, es organizarse, echarle paciencia y sobre todo, ganas.

¿Cómo controlo mis gastos?

Eso ya depende de ti. Hay gente que usa papel y boli, otros que tiran de Excel…eso ya como tú prefieras, pero es súper importante que seas consciente de en qué gastas tu dinero para poder detectar dónde cambiar los hábitos de consumo y dónde puedes ahorrar más dinero. Parece una tontería, pero si no tenemos ese control, habrá meses que veamos cómo se nos va el dinero de la cuenta y no sepamos ni qué hemos comprado ni dónde. ¡Aquí es donde viene la optimización de gastos :+1:

¿Qué significa optimizar gastos?

Lo que hay que hacer es sentarse y pensar en todos los gastos que tenemos en total. Ese gimnasio al que llevamos siglos sin ir, esa suscripción a plataformas de series y pelis, que igual tenemos 3 o 4 y no necesitamos tantas, o lo que sea, que pagamos mes a mes y que igual ni siquiera utilizamos. Esas comidas en la oficina que por H o por B terminamos haciéndolas fuera en restaurantes día sí, día también…

Muchas veces es por puro desconocimiento de todos esos gastos mensuales (útiles o inútiles), y otras simplemente es por desgana. Una de las razones por las que por ejemplo, la gente no suele cambiar de compañía telefónica, o de energía, es el tema del papeleo, del miedo al cambio, de estar habituado a algo y no querer gastar tiempo en buscar alternativas, etc…

Pero, si nos paramos a pensarlo, esos son precisamente los gastos que pueden hacernos ahorrar bastante dinero al mes. Lo que sí hay que tener claro es que hay que estar motivado, querer hacerlo, tener paciencia e ir poco a poco. Es como cuando alguien es fumador compulsivo y deja de fumar radicalmente al día siguiente. Probablemente, en unas semanas o meses, acabe cayendo de nuevo en el tabaco. Pues esto es igual, no podemos dejar de hacer comidas fuera, o reducir los gastos de 100 a 0, hay que ir haciéndolo progresivamente.

Gasta de forma consciente

Para optimizar los gastos y empezar a ahorrar, ¡pero bien! no hace falta, como decimos, quitarse todos los gastos de un plumazo y no tener vida social. Consiste en hacerlo de forma consciente, eligiendo qué nos importa y merece la pena, y qué no. Qué productos consumimos y necesitamos realmente, y cuáles son un capricho. Ojo, podéis pegaros todos los caprichos que queráis, pero os aconsejamos hacer una pequeña reflexión antes de hacer cualquier compra. ¿Lo necesito? ¿Qué me aporta? ¿Lo voy a usar? Y a partir de ahí, ¡up to you!

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